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Mercedes Vidente en Sevilla

Consultar por un hijo: lo que se puede mirar

Lo escribe Mercedes, el , en «La familia».

Una cazadora vaquera de hombre joven en el respaldo de una silla del comedor, junto a una taza y un móvil boca abajo

Por un hijo se pregunta, y yo le leo sin pedirle permiso a nadie. Pero en la misma consulta le voy a decir qué le toca a usted y qué no, porque su vida es suya.

Es una de las consultas que más me llegan, y casi siempre de madres. «Mi hijo no encuentra trabajo», «no me gusta la novia», «se ha ido a vivir fuera y casi no llama», «tiene treinta y cinco años y sigue en casa». Debajo de todas hay la misma pregunta: qué puedo hacer yo.

Lo que se ve de un hijo en una tirada

Se ve bastante más de lo que se cree. No lo que va a hacer el martes, que eso no lo ve nadie, pero sí cómo está:

  • Si está bloqueado o si está buscando. No es lo mismo un hijo parado que un hijo que se mueve despacio. Desde fuera se parecen, y en las cartas no.
  • Qué le pesa. Muchas veces no es lo que creemos. Una madre pregunta por el trabajo y en la tirada sale una pareja que se rompió, o un amigo que se fue.
  • Cómo está con usted. Si la distancia es enfado, es vergüenza o es solo vida, que también pasa: los hijos se van, y llamar menos no siempre quiere decir querer menos.
  • Hacia dónde va. En etapas, no en fechas. Si lo veo cerca de encontrar su sitio o si le queda.

Lo que le toca a usted, y lo que no

Esta es la parte que más cuesta oír, y la que más ayuda. Después de leer al hijo, leo a la madre o al padre que pregunta, y le digo qué está en su mano.

Casi siempre está en su mano menos de lo que quisiera y más de lo que cree. Menos, porque a un hijo de treinta años no se le puede buscar trabajo, ni elegir novia, ni obligar a llamar. Más, porque se puede dejar de preguntar lo mismo cada domingo, se puede decir una cosa que nunca se dijo, se puede dejar de esperar una llamada y hacerla.

Por un hijo se pregunta, pero su vida es suya. Esa frase la digo mucho, y no la digo para que usted se desentienda. La digo para que deje de cargar con lo que no es suyo.

Treinta y seis años viendo hijos desde la puerta

Fui maestra de primaria hasta 2023. Vi crecer a muchos niños y, lo que más me enseñó, vi a sus padres a la salida del colegio, año tras año.

Los padres que más se preocupaban no eran los que mejor les iban a sus hijos. Los que mejor les iban eran los que estaban sin agobiar: sabían cómo estaba el niño, se lo notaba en la cara un lunes, y no le preguntaban veinte veces. Eso, con un hijo de treinta años, es lo mismo, pero más difícil, porque ya no lo ve uno todos los lunes.

Lo que no leo de un hijo

  • A menores. Si me pregunta por un nieto pequeño, miro a los mayores que lo rodean: cómo están sus padres, qué puede hacer usted como abuela o abuelo sin meterse donde no le llaman.
  • La salud. Ni la física ni la de la cabeza. Si a su hijo le pasa algo que le preocupa de verdad, eso es para el médico, y cuanto antes. Lo que sí miro es cómo está usted llevándolo.
  • Embarazos. Si su hija quiere ser madre, le leo cómo está y lo que quiere. Nunca le prometo un nieto ni le pongo fecha.
  • Si le está pasando algo grave. Si su hijo está en peligro, o le preocupa que haga algo, no espere a ninguna tirada: el 024 atiende a cualquier hora, y el 112 si es urgente.

La nuera y el yerno

Merece un apartado, porque es de lo que más me preguntan. «No me gusta la novia de mi hijo.» Lo leo, claro. Le digo cómo veo esa pareja y si la veo para largo.

Pero le digo también otra cosa, que he visto mucho: la madre que se pone en contra de la pareja de un hijo casi siempre pierde al hijo, no a la pareja. Si la pareja es mala para él, se dará cuenta solo, y necesitará una casa a la que volver sin oír «ya te lo dije».

Cómo se hace la consulta

La tirada para un hijo suele ser la de tres: lo de antes, lo de ahora y lo que queda por hacer. Si la pregunta es de toda la familia —el hijo, la pareja, los hermanos—, echo la mesa del domingo, la de siete, que sienta a todos a la vez.

Y termino siempre igual: con algo que usted puede hacer esta semana. Una llamada, una conversación, o a veces dejar de hacer algo. Eso también cuenta.

→ Tarot de familia: los hijos, la pareja y lo que se calla

→ En una familia, lo que no se dice se hereda

¿Me lo cuenta a mí?

La primera consulta por WhatsApp es gratis: su nombre, su fecha de nacimiento, su pregunta y desde cuándo. Le contesto con un audio en unas horas. Por teléfono, a cualquier hora.

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